Oscar Niemeyer ha diseñado el centro cultural en Avilés, inscrito en el entorno, que pretende ser el motor de la recuperación de una zona degradada por la actividad industrial.
Este es su primer proyecto en España y consiste en una semiesfera de hormigón de 20 metros de altura, con varias plantas bajo rasante, donde se ubica un espacio para exposiciones. Esta gran estructura se une por un voladizo, con formas sinuosas, a un edificio acristalado que acoge un auditorio y una sala de proyecciones. El complejo se completa con una torre de acero y cemento, rematada con una construcción circular acristalada, en la que se alojan servicios administrativos, cafetería y restaurante.